"Un proyecto de desarrollo humano para la mujer"

En la Era de Acuario, la mujer debe crecer radicalmente para restablecer el equilibrio en el universo, partiendo de una verdadera toma de consciencia hacia la emancipación superior de su ser.

El trabajo con la mujer actual requiere de una amplisima comprensión para afrontar con ella los temas mas sensibles de su condición particular: amor, romance, pasión, cariño, salud, bienestar, belleza, identidad, seguridad, derecho, respeto, autoestima, independencia, desarrollo personal, proyección, etc.; rayando incluso en lo sensible y trascendente de su ser interior, en el amor fraterno y la conciliación humana en contra del miedo y la culpa, en el conocimiento y la liberación del verdadero erotismo como potencia creadora para vencer el caos y en el retorno a su esencia ancestral pagana innata.

La mujer es distinta del hombre porque su naturaleza femenina obedece esencialmente a otras fuerzas y poderes presentes en el universo. Independientemente de su signo personal, los cuerpos celestes que rigen a toda mujer son Venus y la Luna, aunque muchas veces también la asisten Mercurio, Saturno y algunas constelaciones como las de Andrómeda y Prometeo.

De muchas maneras el papel de la mujer es sagrado en el universo. La mujer es la manifestación misma de la diosa y del dios. Según el pensamiento mágico antiguo debe ser amada, venerada y respetada. Ella es la figura de un destino cierto, pues en ella descansan los secretos y las fuerzas de la renovación entre la vida, la muerte y el más allá. Para el pensamiento ancestral, es el horno donde se fragua la vida y la sustancia para vivir, y es también el vientre vivo donde se engendra el hombre que vuelve a ella a morir mágicamente, como a la tierra que aloja los restos de quienes retornan al origen. Ella es el principio y el áspide de las revoluciones y por su sensibilidad, es a la vez el manantial de agua clara donde se calman los tormentos del mundo.

Conforme a la tradición, ella merece ser adorada porque por su naturaleza todas las potencias la obedecen, si con sabiduría y consciencia de su valor, sabe cómo hacer para que el mundo se incline a su divino paso.

Este es el temor que ha embargado por siempre al hombre, razón por lo cual impone sobre ella su terrible egoísmo y brutalidad por medio de la fuerza que le ha sido dada. No obstante esto, desde la antigüedad la mujer ha sido llamada 'Señora de las Bestias', porque es ella la engendradora y sustentadora del mundo, la 'Dos Veces Eterna', la divinidad creadora en su aspecto femenino. Y es ella la que asegura la continuidad y la perpetuación del hombre sobre el planeta.

Este es su bendito y sagrado misterio.


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