"Desde mi punto de vista, el complejo humano es 'uno solo'
y se desarrolla a lo largo
de toda la vida
re-elaborándose y re-apareciendo
con cargas emocionales distintas,
bajo formas distintas,
determinando la conducta
y el entorno social, familiar
y personal del individuo,
por lo que los 'fenómenos de conversión' como el fetichismo,
el atavismo, la anatema y el tabú, son de hecho una constante
en mi trabajo hacia el entendimiento, manejo y gestión
de las revoluciones del ser y sus tormentos"